El Sol y la Capa de Ozono

  Ernesto Vio Canedo

Escritor medio ambientalista

 

Desde todas las épocas, y hasta la actualidad se puede reconocer que el Sol es como el motor generador de la vida sobre la Tierra , y nadie podría atreverse a plantear dudas sobre lo que sucedería a escalas terroríficas si el Sol se extinguiera dejando a nuestro planeta sumido a la oscuridad mas profunda y eliminando todo vestigio de vida. Sin embargo el Sol también emite peligrosas radiaciones para lo cual la naturaleza fue creando sabiamente diferentes capas atmosféricas que se encargan de filtrar e impedir que tales radiaciones lleguen libremente a la tierra con todos los riesgos que ello encierra. Si embargo, todo este genial proceso generado por la naturaleza para permitir el desarrollo de todas las formas de vida existentes en el planeta son puestas en peligro por la acción irresponsable de los propios hombres ante la mirada indolente de la sociedad mundial.

Cuando transcurría el año 1990, editamos en santiago de Chile, la obra Los 7 enemigos del cuerpo humano y la carrera nuclear hacia el fin del mundo, de la serie La Enciclopedia del Medio Ambiente Contemporáneo, donde sosteníamos que la agresiones al medio ambiente terrestre realizadas por el propio genero humano, si es que así se le puede llamar, era tan grave que ya en 1990, nos encontrábamos en el interior mismo de un desbastador proceso de calentamiento terrestre en plena marcha y un cambio climático con consecuencias catastróficas para la humanidad. En cuanto a la destrucción de la capa de ozono señalábamos que se trataba de un proceso destructivo global, mundial, detonado por la mano del hombre y la expulsión hacia el espacio atmosférico de los llamados clorofluorocarbonos entre otros compuestos químicos usados por la industria de los refrigerantes, los plásticos y los aerosoles tan usados por la sociedad de consumo.

En el presente artículo nos preocuparemos de tratar este importante tema de la problemática ozónicas, puesto que en este ultimo año 2007, la radiación ultravioleta ha estado manifestándose en sus niveles mas peligrosos, para la salud humana, especialmente lo que tiene que ver con el cáncer a la piel, que esta creciendo a pasos agigantados. Sin duda alguna, se puede señalar que este fenómeno nos esta cobrando la cuenta por no haberlo enfrentado oportunamente desde los años 80-90, cuando el fenómeno de la rotura ozónicas comenzaba a crecer considerablemente y aquí la sabia frase * de no dejar para mañana lo que se debe hacer hoy mismo * cobra, por cierto, plena vigencia.

Lamentablemente, en nuestro país, durante la década de los 90, la falta de interés y conocimiento en esta materia, era de tal magnitud, que se creía y lo que es peor se aseguraba sin tener base científica alguna que así lo ameritara, que la anomalía y rotura del hoyo de ozono que se producía todos los años sobre el territorio Antártico, era un hecho que no debía preocupar, , puesto que se trataba de un problema local que solo afectaba a la zona de la Antártica agregando que el fenómeno era estacional puesto que la rotura ozónica se producía durante la llegada de la primavera y se volvía a cerrar con el término de esta estación del año. Esa extraña hipótesis que se manejaba en Chile, era, sin duda, de extrema gravedad, puesto que desviaba la atención que debía dársele de inmediato a un fenómeno atmosférico de gravísimas consecuencias para la vida humana, vegetal y animal, de toda la tierra desconociendo las graves responsabilidades que la acción del hombre y sus procesos industriales tenían sobre las delicadas alteraciones que se estaban produciendo sobre la atmósfera protectora de la tierra.

 

Cuando transcurría el año 1991, realizamos por todo el norte chileno una campaña de difusión ecológica, en diarios, radios y canales regionales de televisión, para entregar conocimientos sobre la destrucción de la capa de ozono, el calentamiento terrestre, y un cambio climático que a nuestro juicio, se encontraban en plena marcha y señalábamos que la década de los 90, era la década decisiva para enfrentar con responsabilidad estas amenazas para la supervivencia de la humanidad.

Para terminar, hoy solo nos cabe advertir a los habitantes de las ciudad y especialmente, a los hombres y mujeres que trabajan en la agricultura, generalmente muy desprotegidos contra estos riesgos, que el verano próximo viene muy ardiente y con grandes peligros de radiación ultravioleta por lo que se hace conveniente que busquen medios de protección usando sombreros o la chupalla característica de nuestros campos, ojala con lentes para el Sol en el caso que se pueda y recurriendo al uso de protectores solares que puedan defendernos del cáncer a la piel.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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