La influencia de los obreros de la construcción del Túnel Las Raíces

A la construcción de la obra del Túnel Las Raíces, en la  Cordillera de Los Andes de la Región de la Araucanía, llegaron a trabajar unos 1.000 obreros, los que laboraban en condiciones deplorables, con bajos salarios, despidos masivos y sin justificación, ocurrieron muchos accidentes graves, no había dispensario (hospital o clínica) capaz de dar asistencia médica en la zona, entonces, por los atropellos y abusos cometidos con estos obreros se generó en ellos un germen de rebeldía y odio contra los patrones que se reflejó posteriormente en la masacre de Ranquil. 

El Sindicato Agrícola de Lonquimay, que existía “de hecho” desde 1929, fue formado y presidido por Juan Segundo Leiva Tapia con la ayuda de un obrero de Lota, de apellido Alarcón, Sus socios eran inquilinos de los fundos y pequeños propietarios de Nitrito, Lolco y Lonquimay.Por la ilegalidad del Partido Comunista, Leiva Tapia deja la presidencia del sindicato y es reemplazado por Manuel Astroza, quien le da una orientación más apegada a los patrones, lo que produce un quiebre al interior de la organización de los campesinos y colonos. El  origen del conflicto y matanza de Ranquil se remonta al año 1881, fecha en que Chile y Argentina fijan el  límite que permitió incorporar al territorio nacional el Valle de Lonquimay, porque este inmenso y bello paraje cordillerano pehuenche, campesino. forestal y ganadero se ubica al este de la Cordillera de Los Andes, al nororiente de Temuco.

El Decreto Nº 1871, del entonces Ministerio de Fomento, señalaba que existían 139.162 hectáreas en el Alto Bío Bío, la mayoría de ellas en “propiedad” de grandes terratenientes como Tupper, los colonos ocupaban unas 4.000 hectáreas en tierras fiscales, que al poco tiempo estaban envueltos en el conflicto por las tierras porque los latifundistas reclamaban derechos sobre ellas.

Elías Laferte se refiere a los sucesos de Ranquil como una acción “espontánea, no preparada, un estallido de cólera, de campesinos esquilmados durante siglos y quienes se les estaba determinando de quitar sus pobres y escasas tierras”.Sin sus casas, el frío y el hambre, impulsó a la actitud casi irracional de asaltar las pulperías. Este asalto, no es realizado por grandes masas de campesinos, sino, por grupos de familias: los Carter, los Sagredo, los Valenzuela, los Ortiz. 

Las fuerzas represivas procedieron a reducir a los campesinos, que desconocían las tácticas policiales militares, fueron atrapados entre dos fuegos, con fuerzas a cargo de comandante Délano; las que avanzaron por  ambos lados del Río Bío Bío. Se produjeron algunos encuentros menores como en Nitrito, pero el de mayor signicación es el que se produce en el Puente Ranquil. Aquí, el 2 de julio de 1934,unos 200 campesinos, habían decidido impedir el paso del puente, para defenderse de los lanzamientos.

 Ismael Carter, uno de los sobrevivientes de la masacre, relata en su testimonio a la Revista Ramona “me dirigí en línea recta hacia ellos, blandiendo el garrote. A medio camino, cuando estaba a menos de 50 metros recibí un golpe terrible en el pecho,  luego semi – inconciente sentí dolores en distintas partes. Habia recibido 5 balazos

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