En el marco del Día Internacional de las Luchas Campesinas, la Confederación Ranquil hace pública la siguiente declaración frente a la profunda crisis que atraviesa el mundo rural en Chile.

Hoy, las y los trabajadores de la agricultura familiar campesina e indígena enfrentamos una realidad marcada por la concentración de la tierra, el despojo del agua y el avance de un modelo agroexportador que prioriza la ganancia por sobre el derecho a la alimentación de nuestro pueblo. Este modelo ha precarizado el trabajo agrícola, ha debilitado la organización campesina y ha empujado a miles a abandonar el campo.

Denunciamos la falta de acceso efectivo al agua para la producción de alimentos, mientras grandes empresas acaparan derechos en un contexto de crisis climática cada vez más aguda. Del mismo modo, alertamos sobre el encarecimiento de los insumos agrícolas, que debilita a la agricultura familiar campesina e indígena. A esto se suma la pérdida de una parte importante del patrimonio genético del país, lo que ha generado una creciente dependencia de las y los agricultores respecto de semillas producidas y controladas por empresas semilleras transnacionales.

La ruralidad chilena también enfrenta el abandono del Estado: falta de acceso a salud, educación, vivienda digna, conectividad y seguridad social, profundizando la desigualdad territorial y la exclusión histórica de nuestras comunidades.

Frente a esta realidad, reafirmamos que la soberanía alimentaria es el camino. Esto implica avanzar hacia una reforma agraria integral, garantizar el acceso a la tierra y al agua, fortalecer la agroecología, asegurar precios justos y promover la organización sindical del campesinado.

Como Confederación Nacional Sindical Campesina del Agro y Pueblos Originarios Ranquil, convocamos a las y los trabajadores del campo, a las organizaciones sociales y al conjunto del pueblo de Chile a levantar un proyecto común que ponga en el centro la vida, la producción de alimentos sanos y el respeto a nuestros territorios.

Sin campo no hay país. Sin soberanía alimentaria no hay futuro.