La historia de la Confederación Nacional Sindical Campesina, del Agro y Pueblos Originarios Ranquil está profundamente ligada a las grandes transformaciones sociales y políticas del campo chileno. A 58 años de su fundación, la organización continúa levantando las banderas de la reforma agraria, la soberanía alimentaria y la defensa de la vida rural frente a los desafíos que enfrenta hoy el campesinado.
El presidente de la Confederación, Osvaldo Zúñiga, destacó que el origen de la organización está marcado por un proceso histórico fundamental: la promulgación de la Ley de Sindicalización Campesina de 1967, legislación que permitió por primera vez la organización legal de trabajadores y trabajadoras del campo.
“Antes no teníamos ley de sindicalización campesina. La ley de 1967 es lo que da pie a la constitución de la Confederación en 1968”, señaló.
Ranquil nació además como una expresión de unidad política y sindical entre las federaciones campesinas impulsadas por el Partido Socialista y el Partido Comunista, articulando el trabajo conjunto de socialistas y comunistas en el mundo rural.
Durante esos años, la Confederación cumplió un rol clave en el proceso de Reforma Agraria y posteriormente en la profundización impulsada por el gobierno de la Unidad Popular. Según recordó Zúñiga, la organización fue parte activa de la generación de políticas agrarias y de la llamada “batalla de la producción”, orientada a fortalecer la producción nacional de alimentos.
Sin embargo, tras el golpe de Estado, la Confederación vivió uno de los períodos más duros de su historia. La persecución política, el exilio, la desaparición de dirigentes campesinos y la declaración de ilegalidad de la organización en 1978 marcaron una etapa de clandestinidad y resistencia.
“Fue un caminar difícil. Pasamos por la clandestinidad, por el proceso de Surco en los años 80, hasta volver nuevamente a reconstruir la Confederación Ranquil e incorporar otra vez la palabra indígena en nuestra organización”, explicó el dirigente.
Actualmente, la Confederación advierte sobre un problema estructural que afecta al país: la des-campesinización y el abandono del mundo rural. Desde Ranquil señalan que la ausencia de políticas públicas para la juventud rural ha provocado un campo envejecido y una creciente disminución en la producción nacional de alimentos.
En este escenario, la organización ha levantado como eje central la soberanía alimentaria, entendida como “el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos de acuerdo con su identidad cultural”.
La propuesta productiva que impulsa Ranquil es la agroecología, una herramienta promovida internacionalmente por La Vía Campesina y que busca reducir la dependencia de fertilizantes químicos y combustibles fósiles.
“La crisis actual demuestra la enorme dependencia que tiene nuestra agricultura de los combustibles fósiles y de fertilizantes como la urea, que también deriva del petróleo. Nuestra propuesta hoy cobra una importancia enorme y puede transformarse en una solución para el futuro de la agricultura campesina e indígena”, afirmó Zúñiga.
La conmemoración de los 58 años de la Confederación se realizará en la comuna de Lumaco, mediante un acto político-cultural centrado en la memoria de la Reforma Agraria, los asentamientos campesinos y las luchas actuales por la recuperación de tierras.
La actividad contará con la participación de sindicatos campesinos de Collipulli y dirigentes jóvenes de Mulchén, además de representantes de comunidades del pueblo mapuche históricamente vinculadas a la Confederación.
“Queremos hacer un acto hermoso que nos deje en buen pie para iniciar el año 59 de nuestra Confederación”, concluyó el presidente de Ranquil.
